Despertando

La foto de la mariposa la hice hace unos días en #Basondo
Ella fue la culpable de éste post. Me dejó fotografiarla muy cerquita. Abría y cerraba las alas, como si quisiera posar para mí. Se iba y volvía revoloteando, se posó en mi dedo anular y os juro que sentí un calor de hogar increíble. Estuve más de 10 minutos con ella. Le hablaba y se me acercaba sin miedo ninguno, como si me conociera. ¿Sabéis cuando os ausentáis de dónde estáis por un rato, como haciendo un viaje? ¿Cómo cuando estás leyendo un libro que te atrapa y de repente te das cuenta de que estás en el salón de tu casa? Pues eso sentí estando con ella. Conexión 100%. Me sentí la más afortunada del mundo en aquel momento.

——— Lo que quería contaros, que no es poco:

Fui #madre y algo se me desperto en mi. Se despertó porque ya estaba en mí, pero no lo escuché hasta que la maternidad me abrió en canal y me volvió a sensibilizar metiéndome en vereda hacia lo que DE VERDAD importa.

Vengo de una familia “normal”; madre amante de la #infancia, padre amante de la #naturaleza y hermano amante de la #tecnología. Cada uno romántico/a de lo suyo. (Uhm, quizás empiece a entender algo de éste #despertar mientras os voy explicando. Que bonito el #darsecuenta).

Un día cualquiera en mi infancia consistía en ir al colegio y por la tarde al salir, merendar y ir al #huerto varios días a la semana con mi padre o estar con él en el párking mientras cuidaba a gallinas, codornices, pondenquitos o conejos… #Naturaleza a tope.

Llegó la etapa de la #adolescencia, y ya sabéis, te despegas de la #familia y buscas #descubrir mundos nuevos… En esa etapa me perdí bastante sobre todo en el tema estudios… (¿De verdad se debe saber con 16 años que se quiere hacer en la vida?, en fin…) Me metí en una rueda bastante enredada, no peligrosa, pero sí borrosa. Dejé de escuchar desde dentro como en la infancia, para comenzar a escuchar desde fuera… Ello y más circunstancias como el bullying (sí, ya existía) y otras que ya os contaré algún día, resultaron en una #juventud en la que me olvidé, dependía de los demás, era muy insegura, tenía baja #autoestima, mucha #soledad por no contar lo que me pasaba, y mucha desconfianza en las personas… No creáis que todo era negativo, dentro de ese barullo aprendí muchísimo a saber ahora lo que NO quiero en mi vida y sigo aprendiendo porsupuesto.

Pasan una serie de años en los que vivo las consecuencias de todo lo que os comento, juzgando a los demás, viviendo verdaderamente preocupada por el que dirán, y buscando estar siempre en pareja, protegida, evitando sentirme sola y atacada de nuevo. Ah! Y aún perdida en esa zona borrosa en la que no sé quién soy y en la que voy de un lado para el otro, estudiando una cosa, otra… Pero sin #pasión por nada.

Llegó el momento de ser #madre, de #despertar. Ese momento en el que deseas que todo (y cuando digo todo, es todo) sea perfecto para tu criatura (meeeeec error), que nada falle (meeeeec, error), ser la mejor madre (meeeeec error)… Y así un sin fin de errores, pero eso lo dejaré para otro post… ¡Que da para mucho!
En ese querer mejorar/cambiar/cuestionar, descubrí que estaban #revoloteando alrededor mío una serie de sensaciones como LA mariposa, que al principio para mí eran negativas porqué me hacían sentir incómoda en mi vida, me hacían cuestionarme lo que iba haciendo (¡Con lo bien que estaba yo sin #pensar en nada oye!).

Comencé a sentir que no quería vivir la vida de puntillas. A que mi vida debía dirigirla yo, a que el tiempo pasa y mi vida es mía y quiero disfrutarla en todos sus extremos porque no se me dan bien las medias tintas (quién me conoce puede dar fe).
El camino del #autoconocimiento es costoso y largo, y más siendo una PAS de libro. Sé que estoy solo en el #comienzo (mi hija tiene 3 añitos y un poquito más), pero sé que merece la pena y más teniendo a personas valiosas como Diamantes, como dice @albertespinosa en su novela “Si tú me dices ven lo dejo todo, pero dime ven”, cuando se refiere a ellos como energías especiales que debes encontrar, que se funden con la tuya”.

Gracias a este nuevo camino, ha resurgido en mí el amor profundo por la infancia que me transmitió mi madre (del que ya os hablaré) y el amor por la naturaleza de mi padre.
Amando a la naturaleza no paran de abrirse puertas a nuevos #descubrimientos, a #cambios constantes que siento que quiero realizar en mi vida, a seguir plantando semillas allá donde vaya y a querer reconectar con mi #padre, escuchar toda su sabiduría, que os aseguro que es muchísima.

Un abrazo y ¡Os deseo muchos momentos felices!

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